lunes, 10 de marzo de 2014

La pobreza en la vejez.

Entre 2004 y 2012 el riesgo de pobreza se ha extendido algunas décimas en España, pasando del 19,9 al 21,1% de la población. Parece poco, dada la crisis actual. Pero los indicadores agregados “resumen” la combinación de distintas “partes”, con características y comportamientos propios (en un río con una profundidad media de 30cm. hay tramos donde es posible ahogarse). Si analizamos por edades, los resultados son menos tranquilizadores: la pobreza de los menores aumentó del 24,2 hasta el 25,9%, que ya no es un aumento insignificante, pero para los 16-64 años, subió nada menos que del 16,4 al 21,0% .
Población en riesgo de pobreza en España, según grandes grupos de edad, 2004 y 2012
Fuente: INEBASE: Encuesta de Condiciones de Vida 2004 y 2012.
Ahora todo parece más coherente con la situación que todos percibimos, y no es difícil enlazar esta degradación de los adultos con la actual crisis de empleo. Pero entonces, ¿por qué  el porcentaje general aumenta tan poco?
Las explicación es muy elocuente en el gráfico, y está en algo que no parece tan “lógico”, el espectacular  descenso de la pobreza entre los más mayores.
¿Cómo es esto posible? Para empezar, y aunque a algunos les sorprenda, no se trata de novedad alguna. Hace muchos años, en La situación social de la vejez en España, “me apunté” a esa corriente de investigación sobre las mejoras experimentadas por la pobreza relativa de los mayores. Si hay que buscar un inicio a esa corriente, probablemente está en el hallazgo de Samuel Preston en EEUU (¡hace treinta años!) de algo muy similar a lo que ahora vemos en España. Hasta entonces el tópico decía que era en los hogares donde residen ancianos donde resultaba más probable encontrar pobreza, y la propia lógica del ciclo productivo encajaba con ello (los viejos no tienen ingresos por trabajo como los adultos, y su situación económica no puede más que degradarse). De ahí el lenguaje y las ideas “protectoras” respecto a la vejez, tan antiguos y extendidos. Para su sorpresa, manejando datos sobre la pobreza relativa de los hogares y la edad de sus residentes, la evolución que Preston encontró fue esta:
Pobreza relativa según las edades, EEUU 1970 y 1982
Preston, S.H. (1984), “Children and the Elderly: Divergent Paths for America’s Dependents”.Demography  21 (4): pg. 442.
Más tarde escribí ¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España? con un análisis propio más extenso. Remito a esos dos textos (los tenéis en libre acceso aquí) a los que estéis interesados en el desarrollo del tema desde los años ochenta, que pasan por un famoso proyecto comparativo europeo (el Luxemburg Income Study, liderado por T. Smeeding), o trabajos como el de S. Kono en Japón olos del CERC y el INSEE en Francia.
No voy a entrar en la discusión, amplia, sobre las explicaciones de esta mejora en la vejez. La hipótesis fácil, el tópico al que recurre el propio Preston, es que los viejos, al ganar peso demográfico, han aumentado también su capacidad de modificar (a su favor) las políticas públicas. En otras palabras, es papá Estado el que, con mejores pensiones, servicios sociales o atención sanitaria, ha conseguido que los viejos dejen de ser tan pobres como antaño.
Más aún: si el resto de edades empeoró, también tienen la culpa los viejos. En un contexto de recursos públicos limitados, y con la asunción no explícita pero evidente de un marco de análisis que en teoría de juegos se conoce como “de suma cero”, todo lo que unas edades ganen es a costa de los demás. Para tanto gasto hay que chupar cada vez más sangre de los jóvenes en forma de impuestos, y además dedicarles menos recursos. Así que las alarmas ante el envejecimiento demográfico están más que justificadas, y el natalismo permanece como la receta para resolver el suicidio demográfico que estamos cometiendo.
Este tópico antiquísimo no es políticamente neutro. Justifica los recortes a las pensiones, el incumplimiento de los gastos en dependencia o la tijera en servicios sociales a la vejez. No es casual que triunfase en los años ochenta, en medio del imperio de recetas como las de Reagan o Thatcher para salir de la crisis industrial (Preston era un convencido reaganiano), y también actualmente, cuando la “austeridad” presupuestaria parece todo lo que se necesita para superar el desastre al que los abusos financieros nos han llevado.
Pero ¿es cierto? ¿es la acción estatal la que ha mejorado la situación de los viejos y empeorado la de los demás? Yo no lo creo. Me parece mucho más realista, acorde con los hechos, y más justo también, reconocer el mérito de los propios protagonistas en la mejora relativa de la vejez. Desde una perspectiva generacional, la realmente interesante y explicativa en demografía, las trayectorias vitales y laborales de quienes ahora cumplen 65 años son mucho mejores que las de los antecesores. La obsesión estato-céntrica imperante en el análisis sociológico, político y también periodístico, ignora que en las sociedades humanas también se producen cambios no provocados ni dirigidos por los Gobiernos o el “Gran Político” de turno.  Se olvida que los actuales jubilados han trabajado desde los catorce años, sacando partido a ser las primeras generaciones cuya trayectoria colectiva desde la infancia no se vió truncada por grandes contratiempos, como las epidemias, las hambres y las guerras recurrentes en el pasado. Este argumento es el que articula ¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España? y no insistiré en él aquí.
Lo que quiero hacer en esta entrada es invitar a pensar sobre las consecuencias que puede tener la evolución observada en el gráfico, así que agradeceré vuestros comentarios e ideas.
De momento se me ocurre una paradoja: volverá a haber quien piense que los jóvenes y adultos se están viendo perjudicados por la vejez, y el gráfico podrá utilizarse para argumentar mayores recortes en pensiones. La paradoja está en que probablemente lo mejor que le ha ocurrido a jóvenes y adultos en España es la generalización de la supervivencia de sus mayores y poder contar con ellos ahora que, además, son generaciones que han envejecido mucho mejor que las anteriores. El motivo es que esos viejos-jóvenes actuales son una buena parte de la capacidad de “desmercantilizar” bienes y servicios que proporcionan a familiares que no podrían  pagarlos. Esping Andersen adoptó ese término en un famoso libro, para definir la esencia del Estado del Bienestar, olvidando que también la familia es un agente desmercantilizador de primer orden.  Se apresuró a corregir este olvido, cuando empezaron a criticarle su clasificación “extraña” de algunos países, España entre ellos.
En la actual situación de crisis, pero también en los años anteriores ante muchísimas carencias sociales no cubiertas por el Estado del Bienestar, la población española ha “tirado” de sus viejos-jóvenes para cuidar nietos, hacer trámites en horas laborales, avalar préstamos, atenuar los efectos del paro o los problemas habitacionales. Con toda seguridad, su pensión, su vivienda y sus ahorros son actualmente la explicación de que la vida pueda seguir en  miles de hogares donde todos los residentes adultos están en paro. Estas generaciones, además, son las que realmente están cargando con el mayor peso del cuidado a los dependientes muy ancianos, de nuevo ante la inoperancia y retraimiento público en esta materia.
Menuda paradoja: mientras seguimos con el discurso automático de la vejez “dependiente” y pobre, los nuevos viejos han roto el tópico sin que nuestros esquemas mentales se hayan adaptado al mismo ritmo. Lo han hecho a base de trabajo y esfuerzo prolongado durante toda una vida (las pensiones no se las regalan: han cotizado para tener derecho a ellas), y en muy buena medida comparten sus logros con sus descendientes y familiares. Pero probablemente nuestros políticos, a medida que se vayan dando cuenta de este cambio, lo que harán será recortarles derechos y recursos, y cargarles con más responsabilidades. La abuela estresada lleva camino de convertirse en parte integral de nuestro paisaje social, y nadie parece dispuesto a ayudarle.
PD. Recomiendo entrar en Focus on Spanish Society, november-december 2013 (un excelente informe dirigido por Elisa Chuliá para FUNCAS), descargar el pdf, y observar los gráficos 1 y 3 para complementar este post.
Referencias citadas
    • Esping-Andersen, G. (1993), Los tres mundos del estado del bienestar. Valencia: Edicions Alfons el Magnànim.
    • Guillemard, A.M. (1992), Análisis de las políticas de vejez en Europa. Madrid: INSERSO.
    • Pérez Díaz, Julio (2003), “¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España?” publicado en Gobierno de Aragón Políticas Demográficas y de Población (IIÞs Jornadas, organizadas por CEDDAR), Zaragoza, pp. 81-107
    • Preston, S.H. (1984), “Children and the Elderly: Divergent Paths for America’s Dependents“.Demography  21 (4): 435-457.
    • Smeeding, T.; Boyle Torrey, B., Rein, M. (1988), “Patterns of Income and Poverty: The Economic Status of Children and the Elderly in Eight Countries.” en Palmer, J.L., Smeeding, T., Torrey, B.B. -Ed-, The vulnerable. Washington, D.C.: Urban Institute Press, pp. 89-119.

domingo, 9 de marzo de 2014

Alimentación sana para pacientes hipertensos.

salt
Evitar alimentos ricos en sal y reducir la ingestión de ésta
Si la sangre contiene exceso de sal, el riñón retendrá más y eliminará menos agua. El aumento del volumen de sangre resultante hace aumentar la presión arterial. En consecuencia: aumenta la presión arterial. Esto se produce de forma permanente y el que lo padece puede desarrollar hipertensión.
¿Qué alimentos deben evitarse?
• Alimentos preparados y enlatados
• Galletitas saladas
• Carne y pescado picantes, salados y ahumados
¿Cómo puede reducirse la ingestión de sal?
• Evitar aromatizantes
• No añadir más sal
• Cuando se preparen los alimentos, condimentar con hierbas frescas y especias
• Cocine sin sal, condimente con mezclas de sal y especias
• Vigile el contenido de sodio de las aguas minerales
Consejos para cocinar con poca sal:
• Cocine las patatas con su piel, no hervidas con sal
• Añada únicamente un poco de sal al agua de hervir la pasta, el arroz y las patatas
• Sale únicamente la carne cuando se haya dorado (carne asada) o cuando está asada
• Cocinar al vapor o en papel de aluminio y a la parrilla ayuda a preservar el sabor propio del alimento
En general, elija comidas que sepan bien sin sal.
 
fats

 

Preste atención a los tipos de grasas que elije y reduzca en general la ingestión de grasas.

¿Qué hay que tener en cuenta al elegir las grasas?
• Evite las grasas animales, como mantequilla, beicon y manteca de cerdo
• Elija grasas con un nivel alto de ácidos grasos poliinsaturados o monoinsaturados (aceite de girasol, aceite de oliva, aceite de colza, aceite de lino o aceite de soja).
¿Cómo puede reducirse en general la ingestión de grasas?
• Elija alimentos bajos en grasas
• Elija formas de preparar los alimentos con poca grasa (p. ej., salteado en sartén, en el horno, cubierto con papel de aluminio, etc…),
• Espume las grasas sólidas cuando prepare sopas y salsas.
 

 

Elija alimentos ricos en potasio y fibra

Dietas ricas en potasio y fibra
Una dieta rica en potasio y fibra produce una reducción moderada de la presión arterial.
El potasio provoca un aumento de la eliminación de agua, que relaja los vasos sanguíneos y reduce la presión arterial.
Los alimentos ricos en potasio son:
• Productos integrales
• Patatas
• Verduras como espinacas, brócoli, canónigos, champiñones
• Nueces, frutos secos, plátanos
• Pescado
Al lavar las verduras en agua o cocinarlas durante periodos largos, el potasio se difunde en el líquido. Si no se reutiliza, sino que se tira, también se pierde el potasio.
La fibra de la dieta hace fundamentalmente que el alimento sea masticado durante más tiempo y más exhaustivamente. Posee un efecto de llenado en el estómago, el azúcar en sangre sube más lentamente y se regula la digestión. Una dieta rica en fibras puede ayudar a prevenir los trastornos gastrointestinales (como estreñimiento, cáncer de colon, hemorroides, etc.), trastornos metabólicos (como obesidad, diabetes) y enfermedades cardiovasculares (como arterioesclerosis, hipertensión).
Los alimentos ricos en fibra son:
• Cereales (espelta, avena, trigo)
• Verduras (coles de Bruselas, zanahorias, hinojo, coliflor, etc.)
• Legumbres (lentejas, guisantes, judías)
• Frutas (manzanas, naranjas, plátanos, kiwis, etc.)
• Frutos secos (avellanas y cacahuetes, pistachos, etc.)
 
Ads by ViewPasswordAd Options
energy supply

 

Asegúrese de personalizar el aporte energético

Es importante evitar ‘las “calorías vacías” ya que fomentan la obesidad. Se incluyen el alcohol y las bebidas/alimentos azucarados. Además, es importante que se intente llegar y se mantenga un peso normal, y en este sentido es esencial la actividad física.

viernes, 7 de marzo de 2014

La pobreza en la vejez.

Entre 2004 y 2012 el riesgo de pobreza se ha extendido algunas décimas en España, pasando del 19,9 al 21,1% de la población. Parece poco, dada la crisis actual. Pero los indicadores agregados “resumen” la combinación de distintas “partes”, con características y comportamientos propios (en un río con una profundidad media de 30cm. hay tramos donde es posible ahogarse). Si analizamos por edades, los resultados son menos tranquilizadores: la pobreza de los menores aumentó del 24,2 hasta el 25,9%, que ya no es un aumento insignificante, pero para los 16-64 años, subió nada menos que del 16,4 al 21,0% .
Población en riesgo de pobreza en España, según grandes grupos de edad, 2004 y 2012
Fuente: INEBASE: Encuesta de Condiciones de Vida 2004 y 2012.
Ahora todo parece más coherente con la situación que todos percibimos, y no es difícil enlazar esta degradación de los adultos con la actual crisis de empleo. Pero entonces, ¿por qué  el porcentaje general aumenta tan poco?
Las explicación es muy elocuente en el gráfico, y está en algo que no parece tan “lógico”, el espectacular  descenso de la pobreza entre los más mayores.
¿Cómo es esto posible? Para empezar, y aunque a algunos les sorprenda, no se trata de novedad alguna. Hace muchos años, en La situación social de la vejez en España, “me apunté” a esa corriente de investigación sobre las mejoras experimentadas por la pobreza relativa de los mayores. Si hay que buscar un inicio a esa corriente, probablemente está en el hallazgo de Samuel Preston en EEUU (¡hace treinta años!) de algo muy similar a lo que ahora vemos en España. Hasta entonces el tópico decía que era en los hogares donde residen ancianos donde resultaba más probable encontrar pobreza, y la propia lógica del ciclo productivo encajaba con ello (los viejos no tienen ingresos por trabajo como los adultos, y su situación económica no puede más que degradarse). De ahí el lenguaje y las ideas “protectoras” respecto a la vejez, tan antiguos y extendidos. Para su sorpresa, manejando datos sobre la pobreza relativa de los hogares y la edad de sus residentes, la evolución que Preston encontró fue esta:
Pobreza relativa según las edades, EEUU 1970 y 1982
Preston, S.H. (1984), “Children and the Elderly: Divergent Paths for America’s Dependents”.Demography  21 (4): pg. 442.
Más tarde escribí ¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España? con un análisis propio más extenso. Remito a esos dos textos (los tenéis en libre acceso aquí) a los que estéis interesados en el desarrollo del tema desde los años ochenta, que pasan por un famoso proyecto comparativo europeo (el Luxemburg Income Study, liderado por T. Smeeding), o trabajos como el de S. Kono en Japón o los del CERC y el INSEE en Francia.
No voy a entrar en la discusión, amplia, sobre las explicaciones de esta mejora en la vejez. La hipótesis fácil, el tópico al que recurre el propio Preston, es que los viejos, al ganar peso demográfico, han aumentado también su capacidad de modificar (a su favor) las políticas públicas. En otras palabras, es papá Estado el que, con mejores pensiones, servicios sociales o atención sanitaria, ha conseguido que los viejos dejen de ser tan pobres como antaño.
Más aún: si el resto de edades empeoró, también tienen la culpa los viejos. En un contexto de recursos públicos limitados, y con la asunción no explícita pero evidente de un marco de análisis que en teoría de juegos se conoce como “de suma cero”, todo lo que unas edades ganen es a costa de los demás. Para tanto gasto hay que chupar cada vez más sangre de los jóvenes en forma de impuestos, y además dedicarles menos recursos. Así que las alarmas ante el envejecimiento demográfico están más que justificadas, y el natalismo permanece como la receta para resolver el suicidio demográfico que estamos cometiendo.
Este tópico antiquísimo no es políticamente neutro. Justifica los recortes a las pensiones, el incumplimiento de los gastos en dependencia o la tijera en servicios sociales a la vejez. No es casual que triunfase en los años ochenta, en medio del imperio de recetas como las de Reagan o Thatcher para salir de la crisis industrial (Preston era un convencido reaganiano), y también actualmente, cuando la “austeridad” presupuestaria parece todo lo que se necesita para superar el desastre al que los abusos financieros nos han llevado.
Pero ¿es cierto? ¿es la acción estatal la que ha mejorado la situación de los viejos y empeorado la de los demás? Yo no lo creo. Me parece mucho más realista, acorde con los hechos, y más justo también, reconocer el mérito de los propios protagonistas en la mejora relativa de la vejez. Desde una perspectiva generacional, la realmente interesante y explicativa en demografía, las trayectorias vitales y laborales de quienes ahora cumplen 65 años son mucho mejores que las de los antecesores. La obsesión estato-céntrica imperante en el análisis sociológico, político y también periodístico, ignora que en las sociedades humanas también se producen cambios no provocados ni dirigidos por los Gobiernos o el “Gran Político” de turno.  Se olvida que los actuales jubilados han trabajado desde los catorce años, sacando partido a ser las primeras generaciones cuya trayectoria colectiva desde la infancia no se vió truncada por grandes contratiempos, como las epidemias, las hambres y las guerras recurrentes en el pasado. Este argumento es el que articula ¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España? y no insistiré en él aquí.
Lo que quiero hacer en esta entrada es invitar a pensar sobre las consecuencias que puede tener la evolución observada en el gráfico, así que agradeceré vuestros comentarios e ideas.
De momento se me ocurre una paradoja: volverá a haber quien piense que los jóvenes y adultos se están viendo perjudicados por la vejez, y el gráfico podrá utilizarse para argumentar mayores recortes en pensiones. La paradoja está en que probablemente lo mejor que le ha ocurrido a jóvenes y adultos en España es la generalización de la supervivencia de sus mayores y poder contar con ellos ahora que, además, son generaciones que han envejecido mucho mejor que las anteriores. El motivo es que esos viejos-jóvenes actuales son una buena parte de la capacidad de “desmercantilizar” bienes y servicios que proporcionan a familiares que no podrían  pagarlos. Esping Andersen adoptó ese término en un famoso libro, para definir la esencia del Estado del Bienestar, olvidando que también la familia es un agente desmercantilizador de primer orden.  Se apresuró a corregir este olvido, cuando empezaron a criticarle su clasificación “extraña” de algunos países, España entre ellos.
En la actual situación de crisis, pero también en los años anteriores ante muchísimas carencias sociales no cubiertas por el Estado del Bienestar, la población española ha “tirado” de sus viejos-jóvenes para cuidar nietos, hacer trámites en horas laborales, avalar préstamos, atenuar los efectos del paro o los problemas habitacionales. Con toda seguridad, su pensión, su vivienda y sus ahorros son actualmente la explicación de que la vida pueda seguir en  miles de hogares donde todos los residentes adultos están en paro. Estas generaciones, además, son las que realmente están cargando con el mayor peso del cuidado a los dependientes muy ancianos, de nuevo ante la inoperancia y retraimiento público en esta materia.
Menuda paradoja: mientras seguimos con el discurso automático de la vejez “dependiente” y pobre, los nuevos viejos han roto el tópico sin que nuestros esquemas mentales se hayan adaptado al mismo ritmo. Lo han hecho a base de trabajo y esfuerzo prolongado durante toda una vida (las pensiones no se las regalan: han cotizado para tener derecho a ellas), y en muy buena medida comparten sus logros con sus descendientes y familiares. Pero probablemente nuestros políticos, a medida que se vayan dando cuenta de este cambio, lo que harán será recortarles derechos y recursos, y cargarles con más responsabilidades. La abuela estresada lleva camino de convertirse en parte integral de nuestro paisaje social, y nadie parece dispuesto a ayudarle.
PD. Recomiendo entrar en Focus on Spanish Society, november-december 2013 (un excelente informe dirigido por Elisa Chuliá para FUNCAS), descargar el pdf, y observar los gráficos 1 y 3 para complementar este post.
Referencias citadas
    • Esping-Andersen, G. (1993), Los tres mundos del estado del bienestar. Valencia: Edicions Alfons el Magnànim.
    • Guillemard, A.M. (1992), Análisis de las políticas de vejez en Europa. Madrid: INSERSO.
    • Pérez Díaz, Julio (2003), “¿Cómo ha mejorado tanto la vejez en España?” publicado en Gobierno de Aragón Políticas Demográficas y de Población (IIÞs Jornadas, organizadas por CEDDAR), Zaragoza, pp. 81-107
    • Preston, S.H. (1984), “Children and the Elderly: Divergent Paths for America’s Dependents“.Demography  21 (4): 435-457.
    • Smeeding, T.; Boyle Torrey, B., Rein, M. (1988), “Patterns of Income and Poverty: The Economic Status of Children and the Elderly in Eight Countries.” en Palmer, J.L., Smeeding, T., Torrey, B.B. -Ed-, The vulnerable. Washington, D.C.: Urban Institute Press, pp. 89-119.

Procesión del Entierro de la Sardida SDV 0525

SDV 0526

SDV 0528

SDV 0529

SDV 0530

SDV 0531

SDV 0532

SDV 0533

SDV 0534

SDV 0535

SDV 0536

SDV 0537

SDV 0538

SDV 0539

SDV 0540

SDV 0541

SDV 0542

SDV 0543

jueves, 6 de marzo de 2014

Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO.

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.
Vivir en casa
No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:
-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)
- La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…
Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.
En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).
Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo denuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:
Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:
“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”
Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”
Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.
Llevarnos la casa
Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Ejercicios para las manos y los dedos.


Circunferencia del pulgar
  • Mueva el pulgar haciendo círculos grandes
  • Revierta el movimiento
Flexión de dedos
  • Doble cada articulación lentamente cerrando el puño suavemente.
  • A continuación abra la mano extendiendo los dedos
Oposición del pulgar
  • Con la punta de su dedo pulgar, toque cada uno de los dedos de esa mano individualmente, formando una “O”
  • Abra la mano completamente después de cada “O”.

martes, 4 de marzo de 2014

Envejecer no está peleado con la moda…¡para nada!.

Algunas personas le llaman “anti edad” a nosotros no nos gusta ese concepto, creemos que algunas cosas como las cremas y tratamientos faciales funcionan para estar a gusto con el cuerpo, para cuidarlo, así de sencillo. Hay muchas hermosas mujeres que al anunciar ciertos productos nos dejan claro que la moda, el lucir bien, no  está peleado con envejecer. Envejecer es un proceso natural, es algo que pasa todos los días, sin embargo el estar descuidados o descuidadas es algo que cada persona provoca, y que puede evitar.
Les dejamos estas imágenes que nos inspiran a cuidar mucho más como lucimos, cuidar nuestra salud y sobre todo a romper paradigmas.

Del sitio: cultureskin.wordpress.com
Del sitio: cultureskin.wordpress.com

Ads by ViewPasswordAd Options
Del sitio: fashionrework.com
Del sitio: fashionrework.com

… y las fotos seguirán y seguirán, ¿por que no nos manda una de usted? puede hacerlo al correo de mayoresdehoymx@gmail.com ¡Ayúdenos a romper el paradigma del envejecimiento!

lunes, 3 de marzo de 2014

En busca del mejor Cuidado para mayores dependientes.

Hace tiempo que quería escribir esta entrada, el motivo de pensar cada vez más sobre la necesidad de tratar este tema, no es otro que el encontrarme cada vez con mas frecuencia con familias que se condicionan más por “el que dirán” a la hora de decidir el mejor cuidado para sus mayores, hace poco escribí otra entrada para facilitar la decisión del mejor cuidado: “Decidir el Cuidado para un familiar ¿en casa o en una residencia?”, pero en esa entrada quedaba pendiente tratar ese “condicionamiento” sobre la opinión que “creemos” que puedan tener los demás sobre nuestra decisión, se puede comparar este condicionamiento con el que muchas personas tenían hasta hace poco cuando tenían algún problema de depresión o ansiedad y ni se planteaban ser tratados por un especialista en psicología porque pensaban que los demás podían pensar que podía padecer algún tipo de locura o que no era capaz de afrontar las cosas por sí mismo, gracias a dios en este sentido la sociedad esta cambiando la forma de pensar.
Todos estamos de acuerdo en buscar los medios necesarios para que las personas mayores puedan permanecer siempre o al menos el mayor tiempo posible en su domicilio. Cuando por motivos de la edad se van haciendodependientes y necesitan ayudas para movilidad o para las tareas básicas de la vida diaria, encontramos a nuestro alcance diferentes tipos de ayudas técnicas, mejoras ante las barreras arquitectónicas, cuidadores con experiencia para ser atendidos en casa, cursos para familiares de dependientes para que ellos mismos puedan darles el mejor cuidado en casa, etc… Pero hay ocasiones en que el grado de  dependencia de estas personas mayores necesitan un cuidado continuo, y muchos familiares no están preparados física o psicológicamente para darles el cuidado que necesitan, y es aquí donde quería llegar sobre “el condicionamiento de el qué dirán”.
Seguro que la mayoría de quienes leáis esta entrada habréis pasado en algún momento por esta situación de incertidumbre ante el cuidado de un familiar dependiente, o al menos os habréis encontrado durante el consenso familiar para la toma de decisión, con algún familiar que tenía ese tipo de condicionamiento y seguro que su propuesta sería que él o ella misma puede cuidar de ese familiar dependiente y que su deber como familia es realizar ese cuidado dentro de la misma familia, hasta aquí todo me parece loable, pero cuidado, cuando aparece a relucir el “y además que dirán los vecinos” porque  dejamos su cuidado en manos de otros o porque lo llevamos a una residencia, si el motivo es ese, y si además la persona que lo va a cuidar no está preparada física ó psicologicamente para cuidar a una persona dependiente, lo más probable es que en período corto de tiempo padezca El síndrome del Cuidador, o que tenga una sensación o sentimiento bastante generalizado que en muchas reuniones de Cuidadores no profesionales reconocen haber sentido en alguna ocasión que en resumen se puede llamar: “rabia e impotencia hacia al paciente al no sentirse capaz de cuidarlo”.
Es verdad que este condicionamiento viene dado porque hace años las mujeres generalmente eran amas de casa que cuidaban de sus hijos y de las personas mayores de la familia, sin embargo actualmente lo habitual es que las mujeres también trabajen fuera de casa, por otro lado, la esperanza de vida ha aumentando más de 10 años en los últimos años, y con mayor esperanza de vida, a la vez se han triplicado enfermedades propias de la edad como pueden ser el alzheimer o la demencia senil.
Con todo esto, es necesario que la mejor forma de tomar una decisión sea siempre pensando en el bienestar y en el cuidado apropiado que necesita un familiar dependiente. Si en el domicilio no se tienen los medios necesarios para cuidar adecuadamente, contar con el servicio de un cuidador o buscar el cuidado de una residencia, no debería ser motivo para pensar que no lo estamos atendiendo correctamente, al contrario estamos buscando la forma de darle el mejor cuidado que necesita que nosotros por el motivo que sea no le podemos dar de la forma que deseamos.
Muchas veces, las familias cuando nos preguntan sobre como solicitar la ayuda de un cuidador o como buscar una residencia, casi siempre tratan de dejarnos claro por todos los medios, el motivo por el que ellos mismos no los pueden cuidar, y lo entendemos, perfectamente lo entendemos, y por ello la necesidad de dedicar al menos una entrada en el blog sobre este tema.

Las personas adultas mayores del tercer milenio: Cecilia Ramírez Posadas.

La revista dedicada a los derechos humanos en la Ciudad de México, dedicó un número a los mayores, les queremos compartir parte de este artículo llamado  ” Las personas adultas mayores del tercer milenio” nos llamó mucho la atención, chequenlo.
En nuestros tiempos, pero sobre todo a partir de las cuatro últimas décadas, envejecerse vislumbra como un hecho común al alcance de cada vez más personas –aunque es importante mencionar que las formas en que las personas envejecen, tanto como las posibilidades de envejecer con calidad, son variables y dependen del lugar ocupado en la estructura social–. En la consecución de dicha posibilidad han tenido un papel destacado las conquistas de la ciencia y los progresos sociales, dando lugar a un aumento del promedio de vida que a su vez queda reflejado frente a una nueva realidad en la manera en que las personas están envejeciendo y en su calidad de vida. 
Sin embargo, las personas que llegan a esta edad se enfrentan a un grave problema, y es que en estricto sentido gran parte de la sociedad y las generaciones más jóvenes tienen una imagen bastante limitada y estereotipada de las personas adultas mayores y su modo de vida.
Desafortunadamente, por décadas las y los adultos mayoreshan sido considerados pasi- vos, enfermizos, dependientes e improductivos. Se les ha calificado como una carga social y económica para la sociedad. Pocas personas en realidad parecen estar conscientes de las difí- ciles condiciones a las que ellas y ellos se enfrentan constantemente; pero también con cierta frecuencia suelen pasar desapercibidas las contribuciones que han hecho a sus familias, a sus comunidades y a la sociedad en su conjunto. 
Se trata de un grupo humano que busca llevar una vida razonablemente satisfactoria, a pesar de los límites impuestos por la pro- pia sociedad; que está interesado en adquirir nuevos aprendizajes para envejecer de ma- nera activa, saludable y con seguridad; que se hace responsable de su salud al realizar alguna actividad física, alimentarse adecua- damente y aprovechar el tiempo libre; y que se interesa en obtener información de lo que ocurre en su comunidad, en el país y en el mundo al establecer comunicación con las y los hijos que viven fuera del país o con ami- gos y conocidos. 
A su vez están aquellas personas adultas mayores que ayudan a solventar la carga de trabajo de sus familias al hacerse cargo de las tareas domésticas cotidianas, e incluso al asu- mir los gastos de manutención de su núcleo familiar. Y además hay un número significa- tivo de ellas que asumen una función impor- tante en la atención, educación y crianza de sus nietos mientras los hijos salen de la casa y de su comunidad en busca de sustento.
Para muchas de estas personas la jubila- ción es un concepto relativamente inalcanza- ble, ya que no tuvieron a lo largo de su vida un empleo formal sino que se han autoempleado. Son hombres y mujeres independientes que han trabajado durante muchos años en diver- sas actividades, lo cual no significa que cuen- ten con altos ingresos económicos.
Estas personas adultas mayores también juegan un papel activo en los asuntos comu- nitarios y sociales, pues se comprometen a una variedad de tareas y actividades nuevas y adquieren un rol decisivo en los procedimien- tos locales de toma de decisiones. Asumen importantes responsabilidades como miem- bros de los comités locales que se dedican a las cuestiones de desarrollo de la comunidad, o se organizan en grupos de trabajo para ges- tionar y participar activamente en los asuntos relacionados con su delegación, municipio y localidad en donde viven. 
… ¿qué opinan mayores de hoy?… ¿ustedes se identifican? Si quieren seguir leyendo un poco más de este artículo pueden verlo aquí.

Fuente: